Desde Beirut a Santiago: recuerdos, democracia y de no volver hacia atrás…

Note: The following is a post about Chile, written by Eye on the East in Spanish, which happens to coincide with Chile’s Independence Day. It deals with the country’s exceptional political history, as reflected through the author’s personal experience in the country, as well as the futility of comparing how far Chile has come in its democratic transition and how much is left for Lebanon to even start coming to terms with its past. If there’s enough interest, I may consider translating it into English. Stay tuned.

Nota: Para todos aquellos de habla hispana, espero que disfruten my primer post en Español. Aunque coincide con las Fiestas Patrias Chilenas del 18 de Septiembre, mis reflecciones, memorias y admiración del ‘success story Chileno’ no tiene fecha. Y aunque esto también coincide con la triste noticia del terremoto, se que Chile seguirá para adelante como siempre lo ha hecho. 

***

Cada vez que veo una Estrella Solitaria rodeada por bloques de blanco, rojo y azul, flameando en el alto de un cielo azul, mi corazón late un poco más fuerte. A pesar de los 21 años que han pasado desde mi estadía en Chile, al ver o escuchar algo de ese mar que tranquilo te baña, una ola de recuerdos se estrella a mi alrededor y por todos lados.  Quizás sea la nostalgia de tiempos más simples o de una adolescencia traviesa. Pero una cosa es clara, que el sentimiento viene de extrañar una tierra por la cual el aprecio ha aumentado con el paso del tiempo.

No tengo ningún papel que indique que soy Chilena. Pero desde cuando era eso necesario para reclamar pertenencia a una cultura, parte de la cual es también la mía? Es por haber vivido la primera etapa de mi juventud en Santiago, la cual fue testigo, y también influyó, a los inicios de mi forma de pensar y mi consciencia social y política, que Chile secuestró una parte de mis raíces Árabes para implantar las suyas. Esto no es cuestión de una identidad perdida y confundida, si no que una identidad más rica, de la cual Chile forma una parte importante.

“Ya es muy tarde para dar vuelta atrás”

Crecí durante una de las etapas más importantes de la historia contemporánea de Chile y de las transiciones (o más bien regreso) hacia la democracia más destacadas del mundo. Y eso, sin ni siquiera hablar del Medio Oriente, un desesperado mundo Árabe perdido en guerras frías y reales sin fin, y un Líbano ahogándose en tormentas, muchas que son de su propia creación. Durante los seis años en los cuales estuve en Santiago (1988-1994), viví parte de la dictadura, la etapa inicial de transición y los primeros pasos del país hacia la democracia. Aprendí lo que era un plebiscito, el significado político de la palabra “sí”, la esperanza y incertidumbre de la palabra “no”. La diferencia de ver a un carabinero como amenaza versus como protección. Entendí la dificultad, pero no la imposibilidad, que un pueblo elija su forma de gobierno y la larga trayectoria hacia un futuro más justo. Pasaron los tiempos y cada vez que leía noticias Chilenas, me daba cuenta de lo tanto que había desarrollado en el ámbito político, económico y social. Chile hizo y sigue haciendo algo bien. Claro que falta mucho que recorrer, pero de algo estoy segura, ya es muy tarde para dar vuelta atrás.

Una de las razones por la cual la democracia Chilena se ha fortalecido en todos sus aspectos, ha sido por haber tenido el coraje de enfrentar su pasado. Y no solo a través de la justicia- por el caso judicial contra Pinochet, por ejemplo –  si no por recordar la dictadura, de verla, escucharla, leerla y entenderla, para que nunca más se vuelva a repetir. No hay una forma justa o equivocada de sobrellevar una transición, lo más importante es empezarla y tener la voluntad de continuar hasta el final…

El hecho que Chile haya podido enfrentar su pasado, es quizás uno de sus más importantes exportaciones para el mundo. Mejor aún, Chile pudo hacer uso de lo que la dictadura dejó atrás (una infraestructura solida, instituciones públicas, fuerzas armadas, sectores económicos con potencial mundial, etc…) y así transformarlas para el bien de todo el pueblo. A muchos países les resulta muy difícil, o simplemente se niegan a empezar el camino hacia la reconciliación nacional, sin lo cual es imposible construir un futuro sostenible. Esta “success story” es también la mejor manera con la cual Chile derrotó no solo la dictadura, si no que a todos los que la apoyaron y facilitaron.

Entre Chile y el Líbano

El caso de Chile se transforma en ejemplo más admirable al compararlo con un lugar como el Líbano. Y el Líbano se transforma en ejemplo mucho más lamentable al compararlo con un lugar como Chile. A pesar de que sus circunstancies sean bastante distintas, al fin y al cabo, ambos pasaron por etapas duras, ensangrentadas y dolorosas. La tragedia de nuestros dos países empezó casi al mismo tiempo (con el Golpe Militar en septiembre de 1973 y el estallido de la Guerra Civil Libanesa en 1975) y terminó casi juntos (la dictadura en Marzo de 1990 y la guerra en Octubre de ese mismo año). Solo que en Chile el proceso de la verdad, la justicia y reconciliación ha empezado, y en el Líbano, no hay nada que indique que empezará en un futuro próximo. Y cada vez que ese proceso tarda, cada vez que los problemas sociales, políticos, económicos empeoran, odios de carácter religioso se profundizan…y es como si la guerra nunca hubiera terminado. Tal como el éxito de la transición Chilena ha podido vencer las fuerzas que quisieron destruir a Chile como ejemplo de democracia, el fracaso del Líbano en no poder seguir el ejemplo Chileno significa que aun ella no ha podido vencer a sus propios demonios (como su clase política feudal, corrupción y el sectarismo), al igual que los poderes regionales e internacionales que no se cansan de meterse en política ajena. Las protestas que se han llevado al cabo en Beirut desde hace dos meses dan mucha esperanza para el futuro, de que al fin, algo quizas cambiará. Pero el camino es largo y nos queda muchíssimo por recorrer.

Por la Razón o por la Fuerza

Seguramente no reconoceré mucho de Chile cuando tenga la oportunidad de visitar después de tantos años. Pero por lo menos me aseguro que lo que no ha cambiado es el empeño Chileno de mirar hacia adelante y seguir haciéndolo con la paciencia y creatividad discreta por la cual los chilenos son conocidos.

“Es el deber de todos los chilenos evitar que se repitan los sucesos que aquí se relatan,” dice Sergio Bitar en Isla 10, libro en el cual cuenta su experiencia como prisionero político después del golpe. “Yo no quiero que mis hijos vivan algo similar. Ello sólo es posible esclareciendo los hechos y haciendo justicia.” Nada indica que se repetirá tanta violencia y tanto odio en Chile por lo que se ha estado haciendo durante todos estos años. Y aunque el escudo de armas no sea de mucho consuelo en este respecto, estoy segura que lo de por la razón o por la fuerza ahora es la voluntad Chilena de nunca volver hacia atrás y de poder exportar el ejemplo…

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